Mareas de venganza 
Lanzamiento: diciembre de 2018  | Actualización de contenido de World of Warcraft

La Lady Almirante Jaina Valiente lideró a las fuerzas de la Alianza en una jugada arriesgada para asediar la pirámide dorada de Dazar’alor. Mediante el uso de explosivos clandestinos, lograron destrozar la mayor parte de la flota zandalari y distrajeron a los ejércitos de la Horda en los pantanos de Nazmir. Para cuando los campeones de la Horda descubrieron el engaño, la Alianza ya había llegado a los Peldaños de Dazar’alor. El gobernante de Zandalar, el rey Rastakhan, luchó con su vida antes de entregar su reino ancestral. Aunque este ataque le asestó un golpe terrible a los zandalari, la Alianza se vio forzada a retirarse cuando la Horda regresó a la ciudad y le infligió una herida mortal al Manitas Mayor Mekkatorque.

Decidida a recuperar su posición de ventaja en la guerra, la jefa de guerra Sylvanas Brisaveloz tramó un plan para destruir a la Alianza desde adentro: corromper la mente de Derek Valiente (el hermano de Jaina, fallecido hace mucho tiempo y resucitado como no-muerto) y utilizarlo como un arma contra su familia. Baine Pezuña de Sangre se rehusó a permitir que Sylvanas llevara a cabo su plan, y decidió liberar a Derek y llevarlo de regreso con Jaina. Cuando la rebelión del jefe tauren salió a la luz, lo encarcelaron por traición.

Mientras tanto, los invasores nagas asaltaban las costas de Kul Tiras y Zandalar, y sus filas eran cada vez mayores. Mientras repelían estos ataques, los campeones de Azeroth redescubrieron un artefacto perdido: Xal'atath, Daga del Imperio Negro. Los susurros enloquecedores de la daga atrajeron a un grupo de héroes hacia el Crisol de Tormentas, donde las fuerzas oscuras se reunieron para despertar al dios antiguo que había estado encerrado por mucho tiempo, N'Zoth. Si bien la amenaza parece estar controlada, los sirvientes infinitos de N'Zoth no descansarán hasta que su amo ascienda una vez más...

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